Los jóvenes alumnos de IPChile con el apoyo de sus profesores y Acción Solidaria del Hogar de Cristo, hicieron un estudio que da cuenta de la escasa interacción que existe entre las redes asistenciales que trabajan con personas en situación de calle en la Región Metropolitana.

Por Jacqueline Otey A.

Un grupo de 21 jóvenes de la carrera de trabajo social del Instituto Profesional Chile (IPChile) presentaron los resultados de una investigación que contó con el apoyo de Fundación Acción Solidaria. La iniciativa -que tomó cuatro meses- tuvo como objetivo identificar a las principales redes asistenciales que ayudan a personas en situación de calle en diferentes sectores de Santiago. Y la conclusión -lamentable, por cierto- es que se encuentran desconectadas entre ellas o desconocen la existencia de entidades con fines similares.

Daniela Escobar, profesora de trabajo social comunitario de IPChile, guió la investigación que desarrolló un curso dividido en tres grupos: Sin fronteras, Ruta de la Inclusión y Nuestras Calles, los que trabajaron en zonas de Recoleta, Independencia, Santiago Centro, Providencia y Quinta Normal. “Este trabajo además de detectar las redes asistenciales con que cuentan las personas en situación de calle y cómo funcionan, busca generar una línea de conexión entre ellas”, explicó la docente.

Dentro de los desafíos que plantearon los estudiantes en la investigación se consideró identificar redes, tanto individuales como colectivas, que no se conocían entre ellas. “Otro desafío fue seguir la ´Ruta de la cuchara´ a nivel metropolitano para identificar instituciones académicas y redes empresariales que trabajen con estos distintos grupos para saber qué están haciendo y hasta dónde se vinculan con las personas en calle”.

La profesora indicó que el próximo paso será la entrega de los resultados, que quedarán como herencia y material de apoyo para Fundación Acción Solidaria. “Ellos siempre tuvieron las puertas abiertas para nosotros y los chiquillos se sintieron muy acompañados por las personas que trabajan allí”, destacó Daniela Escobar.

Alexis Rioseco (21), estudiante de tercer año de trabajo social en el IPChile, que participó en la Ruta de la Cuchara, comenta que le llamó mucho la atención que la gente en calle tenga que recorrer muchas cuadras para llegar a un lugar donde comer y que además deban cumplir una larga lista de requisitos. “Un ejemplo es que algunas redes exigen tener 60 años para acceder a comida. También detectamos una gran desorganización de las redes. Si bien todos trabajan con personas en situación de calle, no todos son inclusivos. También encontramos redes de apoyo que funcionan en un mismo sector y no se conocen”.

Otro estudiante, Esteban Paillalef (20), señala que la experiencia fue compleja y las metas muy altas y exigentes. “Del estudio pudimos concluir que si bien las redes existen, hay que visibilizarlas. Fue muy gratificante comprobar que aunque la mayoría de las personas que viven en la calle no se sienten parte del mundo, cuando llegan personas como nosotros, que los escuchan y sienten empatía por ellos, efectivamente entienden que son uno más y reaccionan de manera muy positiva”.

 

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