Fundación Nonos y jóvenes del movimiento apostólico Regnum Christi realizaron el domingo de Resurrección un desayuno con los hijos de las acogidas. Los voluntarios llevaron alegría, esperanza y, por supuesto, huevitos de chocolate a los niños que viven junto a sus madres en el establecimiento.

Por Jacqueline Otey A.

La Fundación Nonos -vinculada con Acción Solidaria del Hogar de Cristo que impulsa y orienta proyectos de ayuda social– realizó un desayuno con los hijos de las acogidas de la Hospedería de Mujeres del Hogar de Cristo, el domingo de Resurrección. La idea fue entregarles un mensaje de esperanza a los 15 niños -menores de 12 años- que junto a sus madres se encuentran en este lugar y encarnan el rostro más duro de la pobreza.

Astrid Fernández, integrante de la Fundación Nonos, explicó que la actividad buscó transmitir el sentido de la Resurrección de Jesús y además, llevar alegría a los niños en un día tan especial. “Decoramos el salón con grullas de papel con mensajes de esperanza, los que después leímos y además, les contamos el significado que tienen estas aves que representan la paz. Iniciamos la celebración con una oración relacionada con la fecha que celebrábamos, después les contamos la historia del Conejo de Pascua y luego los niños salieron buscar los huevitos. Finalmente, tomamos chocolate caliente con galletas con todos ellos”.

 

En la celebración también participaron 22 jóvenes del movimiento Regnum Christi, además de una consagrada. “Les enseñaron a los niños a hacer una canasta para sus huevitos y conversaron con cada una de las mujeres de la Hospedería, con quienes compartieron y las apapacharon”, explicó la voluntaria de Fundación Nonos.

Antonia Alonso es una de las jóvenes que participó en este desayuno, y comentó que decidieron visitar la Hospedería de Mujeres como parte del apostolado “Con Cristo a la calle”, que hicieron durante Semana Santa. “Quisimos enseñarles la importancia de estos cuatro días y de cómo podían vivirlo a través del mensaje de la esperanza y de la confianza en un futuro mejor. La importancia de participar en este tipo de actividades es que sentimos que tanto ellos como nosotras tenemos muchísimo que entregar. Además, fue una instancia para conocer las distintas realidades que viven muchas personas y creemos que aspectos tales como el compromiso y los vínculos que generamos con ellos pueden marcar una diferencia muy grande”.

Las mil grullas

Sadako Sasaki tenía dos años cuando cayó la bomba atómica en Hiroshima, donde ella vivía. Y aunque en ese momento no tuvo ninguna lesión, diez años más tarde, los médicos le confirmaron que producto de la radiación tenía leucemia.

Sadako fue internada en un hospital donde conoció a Chizucho, una mujer que le contó sobre la leyenda de las grullas o tsurus. La historia indica que si alguien tiene un deseo y construye mil grullas, el universo le concederá su petición. El deseo de Sadako, que entonces tenía de 12 años, era curarse de su enfermedad, por ello comenzó a hacer los famosos tsurus. Sin embargo, murió antes de terminar los mil. Sadako dejó 644 grullas de papel, pero sus amigos del hospital decidieron terminar su labor. En honor a ella, en Hiroshima se construyó una estatua donde aparece ella con una grulla en su mano.

Los turistas compran emocionados las grullas de papel en cuelgas de distintos colores; alumnos de colegios de los más diversos países del mundo siguen haciéndolos y conociendo la leyenda de las mil grullas, tal como hicieron los niños de la hospedería de mujeres de Estación Central gracias a Fundación Nonos y sus siempre activas voluntarias.

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